Mal uso de antibióticos

Resistencia antimicrobiana y automedicación

La resistencia es un proceso natural, ya que los medicamentos van perdiendo con el tiempo su capacidad para exterminar agentes patógenos. Pero, en los últimos años, el uso inapropiado ha acelerado exponencialmente este proceso, que se relaciona con diversas causas: utilización de los antibióticos en infecciones que no lo requieren; uso excesivo; automedicación; incumplimiento de la posología; e inadecuada administración.

En ocasiones, los pacientes usan antibióticos que sobraron de una anterior afección; toman de forma insuficiente para el cuadro clínico

que presentan; o también no cumplen con los horarios y cantidad de días indicados por los profesionales de la salud. Es en estas acciones donde se colabora a crear resistencia porque el medicamento no alcanzó su efecto terapéutico. Al contrario del propósito benéfico, es contraproducente.

Según los especialistas, nunca hay que dejar de tomar los antibióticos a pesar de que el paciente ya se sienta mejor. El tiempo de tratamiento indicado es importante para que el medicamento mate la bacteria que produjo la enfermedad. En el caso contrario, el microorganismo vuelve con más fuerza.

A su vez, no es necesario medicar con este tipo de fármacos para afecciones como gripe, resfríos comunes, diarrea, vómitos o dolor abdominal. De esta manera, puede producir daños en el organismo y se contribuye a la resistencia de las bacterias generando complicaciones en los tratamientos posteriores.

Asimismo, es vital cumplir con los horarios en la toma de antibióticos, debido a que si pasa mucho tiempo entre una ingesta y otra, baja la concentración del mismo en la sangre y no es efectivo.