Hipertensión Arterial

Como pasa con toda enfermedad silente, la Hipertensión Arterial está allí, latente y sin que la persona sospeche que la padece. Y como en general no da síntomas perceptibles, muchos pacientes se enteran de su condición tras sufrir un infarto o un ACV.

La hipertensión arterial es una patología crónica que consiste en el aumento de la presión arterial. Una de las características de esta enfermedad es que no presenta unos síntomas claros y que estos no se manifiestan durante mucho tiempo.

En la actualidad, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en nuestro país. Sin embargo, la hipertensión es una patología tratable. Si no se siguen las recomendaciones del médico, se pueden desencadenar complicaciones graves, como por ejemplo, un infarto de miocardio, una hemorragia o trombosis cerebral, lo que se puede evitar si se controla adecuadamente.

Las primeras consecuencias de la hipertensión las sufren las arterias, que se endurecen a medida que soportan la presión arterial alta de forma continua, se hacen más gruesas y puede verse dificultado al paso de sangre a través de ellas. Esto se conoce con el nombre de arterioesclerosis.

Causas

Aunque todavía no se conocen las causas específicas que provocan la hipertensión arterial, sí se ha relacionado con una serie de factores que suelen estar presentes en la mayoría de las personas que la sufren. Conviene separar aquellos relacionados con la herencia genética, el sexo, la edad y la raza, que son poco modificables, de aquellos otros que se podrían cambiar al variar los hábitos, el ambiente, y las costumbres de las personas, como: la obesidad, la sensibilidad al sodio, el consumo excesivo de alcohol, el uso de anticonceptivos orales y un estilo de vida muy sedentario.

Prevención

La primera medida preventiva que debemos adoptar es comenzar por tomarnos la presión y conocer cuáles son nuestros valores. Una presión arterial optima es de 120/80 mmhg. Es básico para nuestro organismo el control periódico de la presión arterial. Es un procedimiento sencillo, rápido, eficaz, no invasivo y al alcance de todos

Tener hábitos de vida saludable y, sobre todo, evitar el sobrepeso y la obesidad son los principales factores para prevenir la aparición de la hipertensión.

Los especialistas señalan que llevar una dieta sana y practicar ejercicio puede ayudar a que la población general esté exenta de sufrir esta patología.

En los casos en los que en la familia haya antecedentes de hipertensión y por tanto haya una predisposición a ser hipertenso a lo largo del tiempo, este factor genético supone una llamada de atención adicional a que el paciente cuide esos hábitos de vida y vigile sus cifras de tensión arterial.

Si bien esta enfermedad no posee cura, se la puede tratar y controlar, disminuyendo así los riesgos. El tratamiento

no solo radica en la toma cotidiana de uno o más medicamentos, sino que es multifactorial. Por lo tanto, llevar un estilo de vida saludable es primordial para apoderarse de buenos resultados, ademas se  recomienda  lo siguiente:

•Mantener un peso adecuado (no sobrepeso u obesidad)

•Mejorar la dieta (rica en frutas y verduras)

•Bajar el consumo de sal (no más de 5 gramos/día)

•Realizar actividad física (no menos de 45 minutos, 3 veces por semana)

•Controles periódicos de presión arterial

•No abusar del consumo de café

•Abandonar el tabaquismo

•Disminuir la ingesta de alcohol

•Controlar el nivel de estrés.